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Vino Yáñez DO Montilla

Vino Yáñez DO Montilla

Proyecto Robles Yáñez & Yáñez Robles “el sueño del corazón” Vinos Hechos por Amigos para ser Disfrutados por Amigos El sueño del corazón Veréis, para mi los vinos licorosos son casi una obsesión. Durante treinta años los he perseguido, comprado, bebido, apreciado… Siempre con la idea de hacer algo que me emocionase. Hace treinta años fui a Vinexpo y me enamoré de los vinos elaborados de esta singular manera. Vinos elaborados con corazón. Vinos, para mi epitomes de la poesía. Han transcurrido treinta años y, dentro del proyecto el taller de vino Yáñez he intentado , además de hacer vinos tranquilos, desarrollar alguna experiencia paralela. Nuestros vintages elaborados en: Terra alta, Calatayud, Borja y Cariñena, lo atestiguan, amen de nuestra experiencia preciosa con los amigo de Bodegas Borges en Ôporto. Todos estos vinos han sido hijos míos, unos más listos y otros más tenderiles, pero todos se han configurado con la idea, el sentimiento, el recuerdo del corazón. Con los años, y con la colaboración y ayuda de todos los amigos que han participado conmigo en el taller de vino yañez, enólogos, maestros de campo, agricultores, viticultores… he ido refinando la idea, mi idea del vino. Es casi como perseguir la belleza perfecta. Esa idea de mi vino perfecto, comienza en el viñedo. Algunos de nuestros vinos nacen de una concepción de la biodinámica, y todos ellos de la concepción de que el vino nace del terruño. De la certidumbre de que el vino es un regalo de dios, de la naturaleza y que nuestro vino, debe expresar esa maravilla. Esta idea ha sido el hilo conductor de los más de dos mil vinos que hemos realizado en el taller…Se dice pronto verdad? Dos mil vinos en treinta años… En este momento, este año, tenemos treinta y seis proyectos en todo el mundo hechos con amigos para disfrutar con amigos. Esos treinta y seis proyectos alumbraran este año ciento treinta y seis vinos. Para una tienda pequeña como la nuestra es un gran esfuerzo. Muchos de esos vinos los compramos la manera francesa , barricas terminadas y afinadas a mi gusto, pero otros los dirijo desde la cepa. Todos tienen la impronta ciriaquil: mucha fruta, intensidad, carácter , pero es en mis vinos dirigidos donde intento poner en práctica las cosas en las que creo: el año climático, los años anteriores, el trabajo de laboreo, y las acciones sobre la viña van a dar el resultado final. Luego, buenas extracciones de color y aroma, toques ligeramente dulces, frutales… Pero es el trabajo de campo en donde me parece que radica el chiste del asunto. Al no tener viñedo en propiedad siempre paso por un rato de incertidumbre al llegar a una zona nueva. Convencer al agricultor de que deje una capa de hierba que conserve la humedad, que haga que la cepa profundice, que consiga que tenga que trabajar para comer y beber…que no se cargue todos los bichos del mundo como si estuviese en una cruzada, que quite la hierba solo alrededor de las cepas, que espere al buen momento de la vendimia, que espere, que espere… que no le meta polvos polveros cascabeleros… al final esto lo consigues con billetes de euro. - “Cuando le saca usted a su viña? -tanto… -Pues mire se lo adelanto . Así no pierde nada. Ya dividiré yo lo que le he pagado por las botellas que salgan y ya está… Este comentario, esta discusión que ilustra la diferencia ente el agricultor de uva y el viticultor me ha acompañado en toooda mi vida tenderil. Por eso cuando conocí a Francisco Robles me emocioné. Si, tal como os lo digo. Un amigo al que no tenía que convencer¡¡¡ Es más un amigo que había recorrido un camino mucho más profundo en su aprendizaje y que con su viñedo en propiedad ya hacía las cosas que a mi me hubieran gustado hacer. Admiración admirativa¡ Francisco cuida de su viñedo con la pasión de un marido, con el cariño de un padre, con el cuidado de un abuelo, con la frescura de un hijo. Es emocionante catar uno e sus increíbles vinos ,es ilusionante pensar en incorporarse a esa visión de la vida y casi una utopía comenzar esta andadura en pos del vino del corazón. Es imposible mejorar los vinos de Francisco, que es mi especialidad, es imposible darles más cariño, que es mi ilusión, es imposible mejorar el viñedo que es mi objetivo vital. Pero lo que si es posible, y en ello estamos, es reunir a dos amigos en torno a una filosofía de vivir y contar, en torno a una visión de la agricultura y la empresa realmente sostenibles, en torno al objetivo más bonito: compartir la pasión, la amistad y hacerle caso al corazón para vender vinos maravillosos, vinos con corazón. Así nace este proyecto Robles Yáñez Yáñez Robles Con esta idea: “el sueño del corazón”. Vinos Hechos por Amigos para ser Disfrutados por Amigos Ver más
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